Crítica de Pequeño pez por crique
La historia funciona sobre todo por la relación entre los dos protagonistas. Olivia Cooke y Jack O'Connell consiguen que la relación resulte creíble y cercana, y con una muy buena química entre ellos. Siempre que me encuentro con Olivia Cooke en alguna producción pienso “que bien lo hace todo esta chica”.
Se consigue crear una atmósfera bastante emotiva, con una fotografía muy cuidada y una música suave que acompaña bien el tono de la historia. La forma en la que está contada, a través de una narrativa no lineal mantiene al espectador enganchado, ocultando y revelando detalles que también ayuda a reforzar la idea de lo frágiles que pueden ser los recuerdos.
Más allá de la historia, la película deja esa sensación inquietante de lo doloroso que sería olvidar a alguien importante o perder las experiencias que definen una relación, ya que perder la memoria es una de las experiencias más difíciles que una persona puede sufrir, mucho más para sus seres queridos, que no pueden hacer más que observar. Es un destino terrible y cruel.
Una bella y desgarradora historia sobre la memoria, el amor y la pérdida, que te acompañará mucho después de que termine, construyendo algo hermoso y triste al mismo tiempo.
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