Crítica de Nunca digas nunca jamás por Obscuritas
La película empieza precisamente con un James Bond que no está ya para trotes, que está bajo de forma y al que ni siquiera quieren enviar de misión, que más bien debería estar ya jubilado el hombre. Después, y aunque la base sí que es la misma que en Operación trueno, qué mínimo, son dos películas completamente distintas, ni siquiera van por el mismo lado y se parecen más bien poco, quitando un par de detalles.
Aquí al menos vemos a Blofeld, ya que en las primeras aún no le habíamos puesto cara, y tenemos a Kim Basinger como Dominó, y vale que está estupenda y elegante, pero vuelve a ser un mero objeto de exposición, a la otra Dominó la recuerdo más activa y eso que eran los años 60 y que Operación trueno era especialmente machista dentro de lo que son estas películas.
Mejora en que Bond no se pasa gran parte de la película bajo el agua, pero todo lo que tenía la otra de acción y que hacía que fuera algo menos mala, esta no lo tiene y se me ha hecho eterna, aunque estas películas me parece que siempre pecan de largas.
Eso sí, los cromas y efectos siguen siendo catastróficos, y se podría pensar que es porque esta productora, al contrario que la principal de la saga de Bond, tenía poco presupuesto, pero 36 millones no me parecen pocos.
Así que le pongo la misma nota que a Operación trueno, porque por una parte considero que mejora respecto a aquella, pero por otra me ha resultado bastante más aburrida y lenta, así que una cosa por la otra.
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