Redactada: 2025-01-11
Con El rey león me pasa algo parecido a con Harry Potter, o debería decirlo al revés, ya que El rey león se estrenó cuando yo tenía un año y he crecido quemando el VHS hasta hace bien poco, que ahora ya no tengo vídeo pero la sigo viendo. Y por eso me cuesta ser objetiva y, a diferencia de la opinión generalizada, yo disfruté como una enana con el "live action" (muchas comillas porque ya sabemos que sigue siendo animación). Aun así, tenía miedo de lo que me podría encontrar en esta precuela que absolutamente nadie ha pedido y cuya historia no la conocía, sobre todo porque he leído que le están dando por todas partes. Una vez más, a mí me ha gustado.

La película comienza como una secuela, ya que encontramos a Timón y Pumba haciendo de canguros de la pequeña Kiara, la hija de Simba y Nala, mientras sus padres esperan a que nazca su hermanito, pero cuando aparece Rafiki en escena se convierte en una precuela, ya que le cuenta a la leona la historia de su abuelo Mufasa, al que no llegó a conocer. Así que sí, es una película de orígenes, vemos al jovencísimo Mufasa que termina alejado de su familia y conociendo a Taka y uniéndose a la manada de su padre, pero por cosas de la vida terminan solos, huyendo de sus enemigos, conociendo nuevos amigos y buscando un nuevo hogar.

Desde el principio está cargadita de referencias, obviamente para captar así al público a base de nostalgia, pero es algo que se lleva mucho entre secuelas tardías y remakes. Todo da la sensación de ya visto, pero como pertenece a un universo que es tan importante para mí y recuerda a cosas que me encantan, pues de qué me voy a quejar. Ya al comienzo esa escena de la inundación y el padre de Mufasa saltando para salvarle recuerda a una muy importante de El rey león, una de las más conocidas, pero también vemos un par de veces a Taka agarrando a Mufasa desde arriba y clavándole las garras, aunque esta vez no le deja caer sino que es para salvarlo, y Zazú varias veces da el informe como ya le hemos visto hacer en las otras películas. Mufasa recuerda a Simba, Kiros es el Scar de esta película, incluso recuerda a él cuando canta, vemos la historia de amor de Mufasa y Sarabi como ya vimos la de Simba y Nala o la de Kiara y Kovu, Timón y Pumba siguen siendo el punto más divertido de toda la película a pesar de que sólo tienen apariciones puntuales con referencias al mundo real, el de los espectadores, pero sin llegar a romper la cuarta pared.

Esta es una historia en la que dos desconocidos se convierten en hermanos y de ahí pasan a ser rivales, pero también la búsqueda de un nuevo hogar, qué te convierte exactamente en rey y quién merece serlo. Es la historia de cómo Mufasa se convierte en el rey que todos conocemos, cómo Taka se convierte en... creo que todos sabéis en quién, e incluso de cómo se forma la Roca de la manada. También me ha recordado un poquito a En busca del valle encantado, y una escena muy concreta parece sacada directamente de La sirenita. Y las canciones recuerdan mucho a las otras películas de este universo, son completamente nuevas pero tienen ese toque, esos ritmos que nos trasladan a África. Y no sólo recuerda a El rey león, ya sea la de 1994 o la de 2019, también tiene pequeñas referencias a El rey león 2, y no sólo por la aparición de Kiara, sino por cosas como ese "Él vive en ti" o que Sarabi sea la princesa y Mufasa un forastero sin ninguna sangre real.

Es cierto que en algún tramo se me ha hecho un pelín pesada, y algo larga, aunque también contribuyen los niños que había en el cine sin callar un solo segundo, pero la he disfrutado yo mucho más que cualquiera de ellos. Me he vuelto a sentir como esa niña que tantas veces ha visto la de dibujos, he sonreído en muchos momentos, he bailado en la butaca cada vez que sonaba alguna canción a pesar de en este caso no conocerlas, pero tienen mucho ritmo y me han gustado mucho, y también me he emocionado. Además, han solucionado aquello de lo que tanta gente se quejó al ver su predecesora, sigue siendo hiperrealista pero les han dado mayor expresividad a los animales y son adorables, sobre todo la pequeña Kiara, pero cuando he visto a su hermanito bebé he muerto de amor.

Ya lo he dicho y lo mantengo, no soy nada objetiva y seguramente seré la minoría, por no decir la única, pero yo he salido del cine volviendo a ser una niña Disney de los 90 con una sonrisa de oreja a oreja y eso no me lo quita nadie.

Por cierto, precioso el detalle que hay al empezar la película.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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Fotografía
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Dirección
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