Crítica de Matar a Dios por MrPenguin
Con ese escenario tan cercano al Álex de la Iglesia más gamberro, Caye Casas y Albert Pintó parecen intentar crear una suerte de parodia y, al mismo tiempo, crítica de la condición humana, aunque quizás algo irregular en su forma de plasmarlo. Si bien la película nunca esconde su intención de ser una sátira por encima de todo, tampoco termina de decidirse por un camino que no deja de oscilar entre la caricatura familiar y el terror existencial. Es cierto que la peculiar dinámica que llevan los protagonistas se traduce, al menos hasta cierto punto, en un enfoque bastante realista —y divertido— de las relaciones humanas, pero su marcado tono castizo puede provocar que esa lectura más filosófica, aquí reflejada en el doble filo de la religión como estéril refugio y divina liberación, acabe diluida entre continuas y teatrales desavenencias conyugales al más puro estilo de 'Escenas de matrimonio'. Aun con todo, una interesante tragicomedia de tintes apocalípticos que invita a reflexionar sobre la fe, la moral y el concepto mismo de Dios (aunque sea para intentar acabar con él).
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