El presidente de la República Italiana ve como su mandato llega a su fin y con él, se acerca también su horizonte laboral. Esa situación, sumada a la muerte de su mujer y una duda que lleva carcomiéndole la cabeza 40 años, hace que la futura soledad se le presente hastiosa. Además en sus últimos días de mandato debe tomar alguna decisión importante y eso también le tiene preocupado.
Sorrentino nos presenta a un presidente cercano, sencillo, enamorado, rencoroso, listo e incluso anodino, en definitiva, humano. También nos regala sus jugueteos con la electrónica en situaciones curiosas y algunos puntos cómicos. Y luego es que, en italiano sabe todo mejor.
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