Crítica de Kill: Masacre en el tren por gjulo
Por lo demás, el proceso resulta extremadamente repetitivo. Amrit se pelea con un puñado de bandidos armados, y luego vuelve la calma. Justo cuando crees que todo ha terminado, vuelve a empezar. Siempre sigue el mismo patrón: justo cuando crees que Amrit está derrotado, siempre acaba volviendo a tomar la delantera, y así sucesivamente. Las sangrientas escenas de lucha se intercalan con unos cuantos flashbacks empalagosos sin ningún interés (dignos de Bollywood, con sus almibarados y lánguidos juegos de miradas perfectamente ridículos), sólo para aliviar la presión antes de la siguiente ronda de peleas.
Por supuesto, está claro que no vamos a molestarnos con el guión (además, ¿es eso realmente lo que nos interesa cuando vamos a ver este tipo de películas?) Sin embargo, resulta grotesco que los bandidos quieran atacar a Baldeo Singh Thakur, el padre de la joven novia, con el pretexto de que es un rico hombre de negocios (es el jefe de una línea ferroviaria).
Hay que reconocer que no está tan mal, cumple su función y es entretenida, pero su carácter repetitivo y sus escandalosos enfrentamientos acaban por cansar (40 bandidos golpean a Amrit en la cara, le acuchillan por todas partes y sólo tiene un rasguño en la comisura de la cara).
Es una película de acción sangrienta y repetitiva que no está especialmente bien dirigida ni coreografiada.
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