Crítica de Green Book por BlackSwan
Viggo Mortensen y Mahershala Ali están fantásticos. Mortensen desaparece en el papel de Tony Vallelonga, un italoamericano fanfarrón, con carisma pero lleno de prejuicios. Es el típico personaje con el que no deberías empatizar, pero que resulta imposible no querer. Ali, por otro lado, compone un Don Shirley elegante, refinado y con una gran fragilidad bajo su fachada de perfección. La química entre los dos es impecable, y su relación es lo que sostiene toda la película.
La dirección de Peter Farrelly es sorprendentemente contenida para alguien con su historial en la comedia gamberra, aunque deja espacio para momentos ligeros que funcionan bien. No evita algunos clichés del género, pero en general, el guion mantiene un equilibrio entre lo sentimental y lo divertido sin caer en lo empalagoso.
Puede que no sea una película revolucionaria ni particularmente profunda, pero sabe exactamente lo que quiere contar y lo hace con honestidad, entretenimiento y mucha humanidad.
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