Crítica de Goofy e hijo por Obscuritas
En realidad, al margen de que sea animación, de que sean Goofy y su hijo, Max, trata de temas universales que se han tratado muchas veces en el cine. El hijo que no quiere terminar siendo como su padre y que reniega bastante de él, incluso se avergüenza de él, que sólo piensa en pasarlo bien y en pedirle salir a la chica que le gusta, y el padre que lo único que quiere es pasar tiempo con su hijo y hacer cosas juntos y no entiende que es un adolescente y tiene muchos pájaros en la cabeza. Y todos sabemos quién termina pasándolo mal en estos casos, y llega a dar algo de penita, aunque creo que muy mal tiene que tratar una película un tema así y los momentos emotivos para que no te haga sentir algo de empatía, incluso si no tienes hijos.
Es predecible de principio a fin, no hay ningún giro sorprendente, y la animación no me gusta, en general estos personajes no me gustan, como ya he dicho, el estilo de animación, a pesar de ser Disney, tampoco, y siento que no ha envejecido nada bien. Hay películas del Disney clásico de los 90 que están mucho mejor a día de hoy en cuanto a estilo y colores. Las canciones reconozco que no están mal, tienen bastante ritmo, pero no creo que sean de las que se te quedan en la cabeza y un buen día te da por cantarlas, como pueden ser las de El rey león, Tarzán o Aladdin, por poner algunos ejemplos de sobra conocidos. Lo bueno es que dura poco, para lo que cuenta tampoco es que se pudiera alargar mucho más, así que no es una grandísima pérdida de tiempo, pero a mí no me encanta, no tiene nada que la haga destacar, es un ni fú ni fá, una película corta de dibujos para pasar un rato, preferiblemente con los más pequeños, y ya. Aunque claro, se le pueden sacar algunas enseñanzas, como suele ser habitual en Disney y Pixar.
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