Redactada: 2026-03-18
Tuvieron que pasar seis años para que En busca del valle encantado tuviera secuela, que ya no está dirigida por Don Bluth ni producida por Steven Spielberg y George Lucas, y seguramente no trabaja en ella nadie implicado en la primera entrega. ¿Por qué? Porque en principio iba a ser única, el final lo deja más que claro, pero debieron de ver un buen filón ahí, no por nada llegó hasta una decimocuarta película. Yo aún tengo las primeras en VHS y algunas de las últimas en DVD, pero no llegué a verlas todas.

Esta segunda ya está doblada en castellano, ya que la primera pertenece a esa época en la que nos llegaba todo en español neutro. Pero esa no es la mayor diferencia, aunque hay voces bastante reconocibles en esta, ya que al poco de empezar, tras una introducción en la que nos presentan a los personajes por si alguien no se acordaba, hay una canción. Sí sí, aquí hay canciones, supongo que quisieron subirse a la ola de Disney, que estaba en su mejor época, de hecho Aventuras en el gran valle se estrenó el mismo año que El rey león, poca broma esa, aunque aquí las partes musicales dan un poco de vergüenza ajena, la verdad, esa canción sobre huevos... Cuestionable.

Aunque es de suponer, por el final de la anterior y por el subtítulo de esta, nuestros pequeños amiguitos ya están en el famoso valle encantado, pero sus familias no les dejan jugar como les gustaría, de hecho siguen sin ver con buenos ojos que se junten con otras especies. Y en una de sus aventuras clandestinas se encuentran con los malos de esta entrega, muy diferentes al famoso dentiagudo de la anterior y que es el villano habitual en la saga, pero que a lo tonto terminan relacionándose con esa especie, ya que el huevo que roban, aunque Patito cree que es de su familia, es de dentiagudo, que por cierto se parece a Agumon, de Digimon, y se suma a la pandilla.

Si ya la primera hacía una clara crítica al racismo o especismo al reunir a este grupo tan peculiar, aquí claramente vemos cómo los bebés son buenos por naturaleza, sin prejuicios, y son la familia, la sociedad o simplemente el tiempo quienes vuelven a alguien malo. Aunque claro, en este caso no deja de ser algo de la propia naturaleza, ya que el pobre Tragón no tiene culpa de ser un cazador, carnívoro, por mucho que quiera ser amigo de los herbívoros nunca va a ser uno de ellos en ese aspecto. Y aunque sus padres están exactamente en la misma situación, aquí no deja de ser el amor de unos padres y lo que harían por su hijo, porque lo único que quieren es que les devuelvan a su bebé, pero la propia naturaleza y los prejuicios, y la propia experiencia también, harán el resto.

El diseño de los personajes principales es el mismo que en la primera película, aunque se nota una gran mejora en general en el aspecto visual, y forman parte de mi infancia y los quiero mucho, me despiertan mucha nostalgia estas películas. Pero no se puede negar que el bajón es considerable en todo lo demás. En cuanto a la aventura en sí no, no deja de ser una película que dura poco más de una hora, un poquito más larga que la anterior, por lo que no se le puede pedir mucho más, es casi un capítulo en el que los protagonistas viven una aventura, pero las canciones no encajan muy bien, sobre todo porque si esperas algo como la primera el choque es inmediato, y los malos de esta son tontísimos.

Por cierto, resulta rarísimo ahora escuchar todo el rato la voz de Milhouse, la de Moe y la de la dobladora habitual de Jennifer Lawrence.
Guion
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Banda sonora
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