Crítica de El vientre del mal por crique
Aquí entra en juego el coguionista-director-coprotagonista Lee Roy Kunz, que interpreta al padre Daniel Fox, un sacerdote católico que se prepara para dejar el sacerdocio porque se ha enamorado de una mujer, cuando se le encomienda un último trabajo, atender a la hermana Yulia, podría haber dicho que no, total para lo que le quedaba en el convento...
La escena inicial, con decapitaciones e imágenes de culto de pieles y tatuajes me emocionó, pero después todo va a menos. Probablemente podría haber tomado una foto de su espalda, pero quedaba mejor tener la piel en sus manos.
Esta oscura y perturbadora apertura es lo mejor de la película.
La película intenta crear hábilmente una atmósfera impregnada de misticismo religioso, sin embargo, estos cimientos religiosos comienzan a desmoronarse rápidamente, dejando preguntas sin respuesta, mezcla de ideas y algún cabo suelto .
Por otro lado, Estonia parece genial y la película luce muy bien visualmente.
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