Pero cuesta entrar. La primera hora se me hizo larga. No porque esté mal escrita, sino porque da la sensación de que está buscando su propio pulso. Cuando por fin lo encuentra y la tensión empieza a subir de verdad, se nota. La atmósfera cambia, se espesa, y ya no miras igual a los personajes.
Jon Bernthal está impresionante, contenido y explosivo a la vez. Se come la pantalla sin necesidad de exagerar nada. El problema es que cuando todo estalla, uno se queda pensando que podría haber dolido más. Que si el guion hubiera afinado un poco antes, el golpe habría sido mucho más seco.
Es intensa por momentos, incómoda incluso, pero me dejó con esa sensación extraña de oportunidad a medias. Como si hubiera tenido todo para romperte por dentro… y se quedara a un paso.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios