Crítica de El juego de Gerald por BlackSwan
Se nota la mano de Mike Flanagan, que confía más en el silencio, en las miradas y en el desgaste emocional que en el ruido. Y ahí Carla Gugino está impresionante, cargando con casi todo el peso de la película de una forma muy creíble. No es un terror cómodo ni pensado para entretener sin más; remueve, incomoda y a ratos agota, pero justo por eso funciona.
Tiene momentos que se quedan grabados, especialmente una escena muy concreta que resulta difícil de olvidar por lo perturbadora que es, y un final que intenta cerrar heridas más que impresionar. No todo encaja a la perfección, pero se agradece la honestidad del intento y el respeto al material de Stephen King, incluso con sus limitaciones.
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