La historia ya era confusa en su versión original, y aquí no se aclara demasiado. Más bien al contrario, hay momentos en los que me sentí un poco perdida, sin saber muy bien hacia dónde iba todo. Al principio sí consigue poner los pelos de punta, con esas escenas que juegan con el silencio y la aparición inesperada, pero conforme avanza pierde fuerza. El ritmo se vuelve lento, casi plano, y la tensión deja de crecer.
Las muertes y los momentos más inquietantes no impactan como deberían. Falta intensidad, falta ese golpe que te deje incómoda en el sofá. Intenta replicar la atmósfera del original, pero se queda a medio camino, como si dudara entre ser fiel o reinterpretar del todo la historia.
Comparada con otras adaptaciones que sí supieron encontrar su propia identidad, esta me pareció más irregular. Si te gusta el género puede que te entretenga, pero yo, siendo sincera, me quedo antes con la versión japonesa.
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