Redactada: 2025-12-25
Recibimos el saludo del rey Arturo y de su corte, y muy especialmente del caballero Gauvain, en esta adaptación de un poema en verso de finales del siglo XIV. Un desafío de los que no intimidan a David Lowery, un autor con personalidad propia al que no le preocupa demasiado dividir a su público. La pregunta surge casi de inmediato: ¿por qué "Una historia de Fantasmas" consiguió cautivarnos y, sin embargo, "El Caballero Verde" nos deja bastante indiferentes? Tal vez sea una cuestión de sensibilidad o de momento vital. Sea como sea, la película se toma a sí misma con una seriedad excesiva y se carga de símbolos difíciles de descifrar salvo que uno sea un auténtico especialista en las leyendas del rey Arturo. Probablemente habría salido ganando si hubiera conservado un espíritu más lúdico, sobre todo en un desenlace que se aleja del original. La intención de Lowery es, sin duda, respetar al máximo el texto de partida, pero al modificar el final elimina buena parte de su ironía y su humor. El tono burlón del original se sustituye aquí por una moraleja más directa sobre una determinada idea de la caballería, mucho más convencional y menos sorprendente. En lo visual y técnico, eso sí, la película cumple sobradamente: hay numerosos planos muy logrados, y la fotografía, la iluminación, los decorados y los paisajes componen un conjunto estéticamente impecable, un auténtico envoltorio de lujo. El problema aparece cuando se analiza el contenido. Superada la primera hora, el ritmo se resiente claramente. La lentitud no es un defecto en sí misma, pero el guion avanza con dificultad y le cuesta plantear un conflicto que funcione de verdad. Las pruebas que debe superar Gauvain carecen de intensidad y de peligro, llegando a resultar casi inofensivas, y su búsqueda de carácter casi metafísico, junto con el abuso de planos contemplativos, acaba ralentizando el relato. A esto se suman elementos cuyo sentido no queda bien explicado: el zorro que habla, los gigantes, la enfermedad del rey y la reina o la relación entre la madre de Gauvain y Arturo, aspectos que generan más desconcierto que profundidad. Incluso los efectos digitales, a veces demasiado presentes y gratuitos, restan fuerza a una aventura a la que le falta energía. Solo al final las piezas parecen encajar, dejando la sensación de “todo esto para llegar aquí”, algo frustrante si se tiene en cuenta el potencial del material original. En cuanto a las interpretaciones, Dev Patel no termina de transmitir convicción en este viaje, mientras que Alicia Vikander se mueve con mucha mayor soltura dentro del universo medieval. Así, la película acaba siendo un ejemplo de gran solidez "formal" cinematográfica, pero con un contenido que se queda a medio gas. Aun así, no hay motivos para dudar de que David Lowery seguirá desarrollando proyectos personales a su manera, sin preocuparse demasiado por la reacción del público.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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Entretenimiento
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Complejidad
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Sentimiento
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Duracion
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Credibilidad
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Fotografía
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Dirección
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