Crítica de Cisne negro por Aratea
Nina es una bailarina técnicamente perfecta pero emocionalmente reprimida. Vive con una madre controladora, tiene una habitación llena de peluches rosas, y sueña con conseguir el papel protagonista en El Lago de los Cisnes. Cuando lo consigue, tiene que interpretar tanto al cisne blanco (pureza, control) como al cisne negro (pasión, caos). Y ahí es donde todo se viene abajo.
Natalie Portman está INCREÍBLE. Entrenó durante meses para hacer ella misma la mayoría de las escenas de ballet, y se nota. Pero lo que de verdad impresiona es cómo transmite la desintegración mental de Nina. Cada escena la ves más frágil, más paranoica, más rota.
La rivalidad con Lily (Mila Kunis) es fascinante porque nunca sabes qué es real. ¿Lily realmente quiere robarle el papel o todo está en la cabeza de Nina? Las alucinaciones van aumentando, los espejos que muestran cosas que no deberían, las plumas que le salen de la piel, el momento en que cree matar a Lily... El final, con Nina bailando el cisne negro a la perfección mientras se desangra, es devastador. "I was perfect."
La cámara te pega a Nina tan de cerca que compartes su claustrofobia. Los espejos están por todas partes, reflejando versiones de ella que podrían ser reales o no. El uso de Tchaikovsky es impecable.
Una película que te hace entender el precio de la perfección. Y ese precio es demasiado alto.
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