Crítica de Chuck Steel: Night of the Trampires por MrPenguin
Un auténtico despiporre donde Mort no solo rescata el distintivo estilo claymation —stop-motion con muñequitos de plastilina— del anuncio de Levis, sino también todo ese espíritu gamberro tan habitual en la época y que ahora, sin embargo, escasea cada vez más. El humor negro, la incorrección política y el descaro más irreverente son solo algunas de las señas de identidad de un protagonista que quizás no sea el héroe que merecemos, pero sí el que necesitamos en estos tiempos donde la comedia, así como nuestra forma de consumirla, se encuentra cada vez más limitada por los convencionalismos sociales. Tampoco es que sea perfecta ni la mejor película de animación de todos los tiempos, pero desde luego es una grandísima opción para los que echen de menos el cine de los Stallone, Willis y compañía y quieran echarse unas risas con este salvaje festival de violencia, testosterona y hard rock ochentero. Todo un chute de nostalgia macarrilla en vena.
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