Crítica de Casablanca por gjulo
Toda una parte del pasado resurge: París dos años antes, el encuentro, el amor loco, la espera en el andén de una estación a la que ella no llegará y la desesperación que se apodera de él, terrible, unida a un dolor que nunca le abandonará.
Ingrid Bergman, con sombrero de ala ancha y traje blanco, con su figura elegante y apenas esbozada, nos regala la pureza de un rostro cuyos ojos, casi siempre empañados por las lágrimas, simbolizan el dilema que la atenaza, y siguen siendo para nosotros sinónimo de misterio.
Ella ama, dividida entre dos hombres, nostálgica de uno, agradecida al otro, y el encuentro final con Rick, el último beso que intercambian, sella para siempre el destino de estos tres seres.
Una vez más, la mujer es el futuro del hombre, capaz de devolverle la dignidad, la esperanza y el gusto por el sacrificio a través de su confesión.
Una obra bella, romántica, conmovedora e intemporal, ambientada con la música perfumada de melancolía de “As Time Goes By”. Esta canción creada en los años 30 que encuentra en "Casablanca" el éxito que quizá nunca antes había tenido. Se convierte en el alma de la película. El misterioso vínculo entre Bogart e Ingrid Bergman. Porque "los valores fundamentales permanecen, con el paso del tiempo".
Creo que esta película es técnicamente un éxito y no está lejos de ser perfecta.
La historia de amor entre los tres personajes, por supuesto. Pero hay varias otras lecturas ligadas al contexto. Como he dicho: El 11 de diciembre de 1941, Estados Unidos se unió a la Segunda Guerra Mundial, lo que puso al país bajo presión. Los estadounidenses se dieron cuenta de que mucha gente estaba desesperada por huir de Europa y que Casablanca era una de las posibles puertas de entrada. En 1942, Casablanca seguía formando parte de lo que se conocía como la Francia Libre, pero bajo la estrecha vigilancia de los nazis, que estaban allí presentes. Nos encontramos en un momento en el que aún es posible elegir: unirse a la Resistencia o someterse al III Reich. El final no es ambiguo en este sentido.
El tono se establece desde el principio, cuando queda claro quién es el verdadero amo en Casablanca, entre el comandante Streisser y la administración petainista, con el cartel ante el que un hombre muere de un disparo. Humphrey Bogart estaba increíble en esta película, luciendo un impecable smoking blanco en su papel de propietario del "café americano", donde hacía gala de cinismo y de una aparente neutralidad en este atolladero político. Algunas de sus frases son legendarias, como aquella en la que confiesa haber venido a Casablanca a tomar las aguas por su salud y haber sido mal informado porque la ciudad está rodeada de desiertos. Está muy lejos del habitual detective privado canoso y desilusionado...
Paul Henreid, de origen austriaco, que interpreta a un checo, símbolo de la Resistencia a los nazis, está excelente en el personaje recto que sólo vive para su lucha. Pero Bogart y Henreid no son nada y pasan a un segundo plano cuando aparece Ingrid Bergman. Radiante y frágil, elegante y sublime cuando la "vieja" historia de ella y Bogart en París justo antes de la Ocupación pasa a primer plano. El guión está magníficamente elaborado, porque no descubrimos a quién ama realmente, si a Bogart o a Henreid, ni siquiera si ama a alguno de los dos. Su rostro y sus ojos llenos de lágrimas son sublimes e inolvidables...
Pero el reparto incluye varios personajes más, como Peter Lorre en el papel de un ladrón de poca monta que se aprovecha de la angustia de los refugiados.
Como Claude Rains en el papel de un jefe de policía al que le gusta que lo “sobornen” y cuyas tarifas son más altas que las de Peter Lorre. Obligado a alagar a los nazis, también sabe liberarse de ellos, sentir la dirección del viento y comprender dónde está su futuro. Y me gustaría terminar con el papel de Sam, el pianista de jazz, nexo de unión entre Bogart y Bergman, amigo inseparable de Bogart, interpretado por Dooley Wilson, que nos retrotrae a "As time goes by"... Una gran película, con escenas magníficas como la "Marsellesa" cantada por los clientes para acallar los cánticos alemanes, y escenas muy conmovedoras como el flashback que Bogart arrastra en su cabeza como una bola y una cadena.
La película es una obra maestra, rebosante de romanticismo, precisa, tortuosa y refinada. La historia de un mundo al margen, como a la espera. Un lugar donde pasan las últimas esperanzas, los últimos sueños y también el último aliento.
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