Crítica de Bugonia por gjulo

Redactada: 2026-03-13
Después de “Pobres criaturas” y “Kinds of Kindness”, el director griego Yorgos Lanthimos regresa con “Bugonia”, una película que vuelve a moverse en ese territorio tan suyo donde lo absurdo, lo inquietante y lo cómico conviven sin pedir permiso. En los últimos años, su cine ha encontrado además una compañera de viaje ideal en Emma Stone, con quien mantiene una complicidad artística evidente desde “La Favorita”. Aquí, acompañados también por Jesse Plemons, vuelven a sumergirse en un relato extraño que mezcla thriller, sátira y comedia negra.

Dos conspiracionistas convencidos de que una poderosa directora ejecutiva es en realidad una extraterrestre deciden secuestrarla para salvar al mundo. Lo que podría parecer simplemente una broma delirante es en realidad el terreno perfecto para el tipo de cine que Lanthimos lleva años explorando: historias donde las reglas morales se desdibujan y los personajes se comportan como si siguieran una lógica propia, incomprensible para cualquiera que observe desde fuera.

La película adapta libremente la historia de “Save the Green Planet!”, pero la traslada a una realidad muy reconocible. Aquí el secuestro sirve como punto de encuentro entre dos mundos que apenas se entienden: el de quienes creen haber descubierto una conspiración global y el de quienes dirigen grandes empresas convencidos de que el progreso lo justifica todo. El resultado no es tanto un enfrentamiento claro como una conversación imposible.

Teddy es un apicultor obsesivo que trabaja en una empresa farmacéutica a la que culpa de la enfermedad de su madre. Convencido de que el planeta está siendo manipulado por fuerzas ocultas, arrastra a su primo a un plan delirante que mezcla paranoia, rabia y una especie de misión redentora. Al otro lado está Michelle Fuller una mujer acostumbrada a controlar cada aspecto de su entorno y cuya vida parece girar exclusivamente en torno al rendimiento, el trabajo y la eficiencia.

El choque entre ambos no se desarrolla como un thriller convencional. Lanthimos prefiere convertir ese enfrentamiento en una especie de juego psicológico donde cada conversación altera ligeramente el equilibrio entre los personajes. A ratos el secuestro parece ridículo, otras veces inquietante, y en más de un momento resulta inesperadamente divertido.

Gran parte de esa ambigüedad nace de la forma en que el director observa a sus protagonistas. Como en otras películas suyas, los filma con cierta distancia, casi como si estuviera analizando su comportamiento más que juzgándolo. Los encuadres cerrados, los silencios incómodos y los diálogos secos refuerzan esa sensación de experimento humano.

El trabajo visual también ayuda a marcar las diferencias entre los mundos que se enfrentan en la historia. Los espacios corporativos, amplios y fríos, contrastan con el interior desordenado de la casa donde se desarrolla el secuestro. Incluso el uso del color parece dividir la película en territorios: la rigidez de las oficinas, la calidez caótica del entorno rural y la presencia constante de la naturaleza a través de las abejas.

La música de Jerskin Fendrix contribuye a esa atmósfera extraña que envuelve la película. Sus composiciones acompañan la tensión sin perder el tono irónico que atraviesa todo el relato. Lanthimos juega continuamente con esa mezcla de suspense y humor incómodo que hace que el espectador no sepa muy bien si reír o inquietarse.

Las interpretaciones sostienen buena parte de la película. Emma Stone compone una ejecutiva que parece mantener siempre el control, aunque en su mirada se perciba algo imprevisible. Su presencia es hipnótica incluso cuando apenas habla. Jesse Plemons, por su parte, encarna a un conspiracionista tan convencido de sus ideas como incapaz de cuestionarlas. Entre ambos surge una dinámica que oscila entre la amenaza y el absurdo.

Como suele ocurrir con el cine de Lanthimos, “Bugonia” no es una película diseñada para agradar a todo el mundo. Su mezcla de violencia, humor negro y situaciones absurdas puede desconcertar a parte del público. Pero precisamente ahí reside su interés: en esa forma tan peculiar de observar a los personajes y dejar que el relato se desarrolle sin ofrecer respuestas claras.

Más que un simple thriller paranoico, la película termina funcionando como una sátira amarga sobre un mundo donde la desconfianza se ha convertido en la norma. Nadie parece capaz de escuchar al otro y cada personaje vive encerrado en su propia interpretación de la realidad.

El final, que evita cualquier explicación fácil, deja flotando una sensación inquietante. Lanthimos parece sugerir que vivimos en una época en la que las certezas se han vuelto frágiles y las ideologías se enfrentan sin posibilidad de entendimiento. “Bugonia” no ofrece soluciones, pero sí plantea una pregunta incómoda: qué ocurre cuando la realidad empieza a parecer tan absurda como las teorías que intentan explicarla.



NOTA: Versión revisada y adaptada a partir de una crítica anterior.
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Valoraciones en tu crítica:

Comentarios

PTG 111
Comentario de Pinwi hace 1 dia
Esta es una de esas críticas en la que cada palabra descriptiva está donde debe estar, y se usan las que se deben usar. Bravo, al análisis y a cómo lo has plasmado.
PTG 111
Comentario de gjulo hace 1 dia
@Pinwi

Muchas gracias, Pinwi! Así da gusto escribir y compartir críticas por aquí. Se agradece mucho que te hayas tomado el tiempo de leerla y comentarla. ????
PTG 111
Comentario de Pinwi hace 23 horas
@gjulo

Es que además te he leído justo al terminarla, me he hecho un pequeño borrador con ideas entre las que incluyo "me ha gustado aunque no sé muy bien por qué". Pero tú sí has sido capaz de explicarlo xD y además como digo, muy bien expresado. A veces el catetismo me invade y da gusto leeros y aprender.
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