Y en medio de esa horrible distopía encontramos a nuestro protagonista, Sam Lowry, un tipo cualquiera que trabaja como funcionario y que por las noches, en sus más profundos sueños, imagina que es un ser alado, de brillante armadura y noble espada, que salva a una hermosa mujer de cabellos dorados. Estos sueños son su particular refugio personal y, del mismo modo, la única forma de alcanzar la libertad dentro de un mundo completamente cegado y controlado por la opresión estatal. Todo cambiará para Sam cuando, debido a un inconcebible error administrativo, acabe descubriendo que la mujer de sus fantasías existe realmente, embarcándose así en una surrealista aventura donde el humor más absurdo y afilado —herencia de los años de Gilliam en los Monty Python— nos irá acompañando a lo largo de esta ingeniosa sátira social, a medio camino entre la fantasía y la ciencia ficción, sobre la importancia de la imaginación, el espíritu crítico y la libertad de pensamiento como herramientas imprescindibles en el avance de cualquier civilización.
Sin duda, una película extraña, diferente y, sobre todo, única. Una inteligente fábula retrofuturista llena de personajes excéntricos, construida sobre un diseño de producción absolutamente espectacular y envuelta en un mágico aire de escapismo onírico que evoca esperanza y nostalgia a partes iguales. Esperanza por el utópico deseo de un mañana mejor; y nostalgia por todos aquellos buenos momentos, ya anclados en el pasado, a los que regresar para evadirse del cruel presente. Y es que, como bien dice la canción que da nombre al título: "Now / When twilight dims the sky above / Recalling thrills of our love / There's one thing I'm certain of / Return I will / To old Brazil".
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