Crítica de Bala perdida por MrPenguin
Ambientada en la ya nostálgica Nueva York de 1998, la película discurre como una suerte de pesadilla urbana de ritmo endiablado, geniales personajes y, salvando las distancias, más cercana al Guy Ritchie de 'Lock & Stock' que a cualquier otro trabajo de Aronofsky. Es evidente, y más viniendo de 'The Whale', que apenas queda aquí nada de su estilo, pero lo cierto es que esa mirada compasiva que siempre demuestra hacia perdedores, marginados y almas errantes, a menudo más por sus propios errores que por caprichos del destino, sigue, al menos en el caso de Hank, tan presente como siempre. A su alrededor, en cambio, encontraremos un peculiar desfile de secundarios abiertamente caricaturescos —impagables Matt Smith en modo punkarra y Vincent D'Onofrio como judío ultraortodoxo— que, en realidad, no hacen sino añadir el necesario contrapunto a esa parte más humana que Bud, el gato, establecerá en su entrañable relación con Hank. Inesperados colegas de aventuras para esta curiosa buddy movie gatuna, mezcla de drama criminal y comedia negra, con la que pasar un buen rato y reivindicar, de paso, el cine palomitero menos ambicioso y disfrutón. Eso y que yo, por mi gato —y por el de cualquiera—, mato.
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