Crítica de A Different Man por Lince
Es una película perturbadora y ya de por sí con cierto morbo por la actuación de un actor totalmente diferente en la gran y pequeña pantalla, el actor británico Adam Pearson, que sufre una evidente malformación en el rostro debido a una enfermedad, sufre de neurofibromatosis, un trastorno genético del sistema nervioso que afecta principalmente al desarrollo y crecimiento de los tejidos de las células neurales (nerviosas) produciendo ciertos tumores en el sistema nervioso.
Y todo lo diferente llama la atención por agradable o desagradable y en este caso el director Aaron Schimberg tira por lo segundo, para hacer una historia con un tono de enseñanza importante, pero que si te pones a pensarlo fríamente es difícil de aceptarlo.
Edward es un actor neoyorquino con una malformación en la cara pero que tiene pequeños papeles en algunos anuncios, se está enamorando de su vecina pero entiende que su aspecto no es el mejor para conquistarla, aunque a ella a priori no le produce rechazo, todo dará una vuelta de tuerca cuando Edward se somete a una cirugía y ella quiere hacer una obra teatral sobre su vecino Edward, lo que parecía horroroso no lo era tanto y se sentirá en el mismo punto de partida que antes, aunque su aspecto sea mucho más agradable, además la historia se volverá mucho más retorcida cuando aparece una tercera persona, otra persona con una malformación en la cara que poco a poco le irá quitando protagonismo . Un triángulo personal que hará que todo salte por los aires en un momento de no retorno.
A mí la película me ha parecido un sí pero no, tiene ese puntito interesante en la historia, pero tiene cierto ritmo lento que en ciertos momentos hace que no se haga una trama especialmente atractiva, se va dejando ver pero le falta un poquito más de mordiente y de ciertos giros bruscos que nunca terminan de producirse, todo va muy lineal aunque con una evolución en los personajes evidente.
Con respecto a las actuaciones no me han parecido especialmente brillantes no se si por culpa de todo el ambiente perturbador las actuaciones pierden un poco de brillantez o por que la cara de Adam Pearson atrae toda la atención.
En definitiva, una película ciertamente oscura por su historia, con un final bastante extraño que deja una moraleja que honestamente en esas circunstancias es difícil de mantener, es muy fácil decir quiérete a ti mismo cuando no tienes una deformidad tan evidente. Se puede ver pero no me ha parecido gran cosa.
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