Crítica de 50 primeras citas por BlackSwan
Me gusta especialmente cómo el personaje de él va desmontando poco a poco su fachada de conquistador despreocupado. No hay grandes discursos ni transformaciones exageradas, sino pequeños gestos repetidos una y otra vez, con paciencia, incluso cuando sabe que al día siguiente todo volverá a empezar. Eso le da a la historia una dimensión más humana de lo que parece a simple vista. Ella, por su parte, resulta cercana y entrañable sin caer en la caricatura de “persona frágil”, algo que se agradece mucho teniendo en cuenta lo delicado del punto de partida.
El tono ligero no impide que haya momentos que invitan a pensar, aunque sea de manera muy suave. La idea de tener que reconstruir una relación cada día tiene algo bonito, pero también algo cansado, incluso triste, y la película no lo esconde del todo. Aun así, siempre elige el camino de la ternura antes que el dramatismo, y eso encaja perfectamente con lo que propone.
También ayuda mucho la química entre los protagonistas. Se nota natural, cómoda, sin forzar situaciones ni chistes. Él está sorprendentemente contenido y ella aporta calidez, haciendo que la historia fluya sin esfuerzo. No busca ser una comedia romántica revolucionaria, pero sí una de esas que se recuerdan con agrado y que apetece revisitar cuando quieres algo sencillo, dulce y honesto, sin complicaciones innecesarias.
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