Abby es una adolescente, Richard es un adulto, ambos son niños y ambos están solos. Se conocen por casualidad y comienzan a ver las cosas desde otro lugar, porque a veces lo único necesario es un regazo dónde descansar, alguien que te mire a los ojos y te escuche con sinceridad. Puede que eso no solucione todo, pero da razones para continuar.
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