Por otra parte, la animación no me ha convencido mucho, la encuentro demasiado desfasada y antigua para una película del 2015. Una suerte de stop-motion bastante aséptica, aunque lo importante sin duda es el mensaje que se transmite.
No me cansaré de decirlo (al menos de momento), Kaufman es el rey de los guiones. Nadie es capaz de decir tanto por metro cuadrado.
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